La característica fundamental del arte romano es que el artista trabajó siempre para el engrandecimiento de la imagen del Estado. Vamos, que de aquí podemos sacar muchas conclusiones. Le dijo un emperador (de los de capa y espada, no de pez): “Niño, píntame bonito o vas de cabeza a los leones”, y claro, el otro no tuvo más remedio que hacer hermoso a alguien que lo mismo no había quien le tocase ni con un palo ni con un puntero láser.
Los romanos asentaron el ideal clásico nacido en Grecia, porque para que te vas a inventar algo si lo puedes transformar a tu antojo… El gran desarrollo de las ciudades romanas hizo que su arquitectura fuera utilitaria, y que se distingue de la griega por un mayor sentido ornamental, es decir, “yo más que tu”.
Los principales materiales de construcción fueron la piedra, el hormigón y el ladrillo. Eran materiales baratos, que encontraban en sus propias tierras (todo el mundo que tiene un jardín tiene una piedra y un ladrillo) pero que resultaban toscos. Para solucionarlo recubrían los edificios con mármol. Resumiendo, es como si yo le regalo a alguien un mojón pero eso si, con un lazo.
Los arquitectos romanos usaron los tres órdenes clásicos heredados de Grecia: dórico, jónico y corintio; pero no contentos con eso, como ellos eran más y mejor, crearon un cuarto orden, que era una derivación romana del dórico, y aplicando una lógica aplastante le llamaron orden toscano. Vamos a ver, que yo no es por criticar, pero ¿toscano de qué?, ¿de tosco?, ¿y luego a gastar en lazos no?
Bueno, pues al final esto se resume en que el capitel de las columnas romanas está decorado con hojas de acanto del corintio y volutas del jónico. Haberle llamado corínico, o joníntio…
Para la distribución de sus ciudades, que eran muchas, se copiaron de los etruscos con lo del cardo y el decumano. Eso si, como eran tantísimas las ciudades, y debe ser que el GPS aún no existía, empezaron a crear caminos por doquier. Por eso se dice que todos los caminos conducen a Roma, a veces tardas más en llegar, pero no te pierdes.
Estos caminos llegaban a toditas las ciudades y estaban hechos superponiendo capas de cimentación. Cada ciertas millas romanas, que para que ponerlo en kilómetros, se colocaba un palito indicando la distancia entre Roma y otra ciudad principal. Luego tú ya decidías si seguías o te dabas la vuelta. El caso es volver, como con la DGT.
Con toda la historia de los caminos se dan cuenta que hay que construir puentes, porque te coge el río de por medio o la zanja de la guerra y ponte a rodear con la mula cargada, el niño llorando y la suegra dando por saco. Apañados como eran, ya que se pusieron a construir puentes aprovecharon y desarrollaron una red de alcantarillado que te pees y los acueductos para que llegase el agüita a las ciudades de a tomar por culo.
Lo que más le gustaba a los romanos no era la pizza, que también, pero sobre todo era divertirse. Menudos. Organizaron un montón de espacios para la vida cultural. Por ejemplo: las termas y los teatros. A éstos últimos le pusieron una salita para que los actores esperasen su turno (proscenium) y luego ya lo que viene siendo el escenario, pero que ellos le llamaron scena que queda mucho más chic.
Cuando empezaron a entretenerse con bichos peligrosos, se dieron cuenta que tenían que cerrar el recinto para que no se les escape (tipo encierro taurino de mi pueblo, que todos los años se dejan la puerta abierta) y eso dio lugar al anfiteatro, o como a mi me gusta decir, el tapiteatro, que para eso le pusieron tapa.
Para las carreras de carros, en las que destacaba Fernandum Alonsum, se construyeron los circos, que tenían forma alargada y se cerraban en un extremo. Tenían unos setillos por el medio que indicaban el camino a seguir de los conductores, luego esto se sustituyó por las típicas flechas que hoy nos encontramos en la carretera.
Para la conmemoración de sus héroes, los romanos crearon las columnas conmemorativas, que eran eso, columnas, con un montón de relieves contando la vida y milagros del homenajeado; como por ejemplo la columna de Tito, que yo al principio pensé que era mi tito Jaime, que tiene un taller de Renault en Granada, pero me ha dicho mi madre que no es ese tito. Bueno, además se copiaron de los arcos del triunfo de los griegos. El arco del triunfo viene a ser, a parte del lugar por donde yo me paso ciertas cosas, una puerta. Los griegos las abrían en los muros de las ciudades y los romanos, como son muy suyos, las ponían donde les venía bien. De aquí la tontuna de que hoy en día nos encontremos una puerta en una rotonda.
Las viviendas romanas eran copias de las viviendas etruscas. Lo único que hicieron fue poner un estanque en el patio para recoger el agua y cambiarle el nombre a las estancias, por ejemplo: la salita principal, el tablinium; el comedor, el triclinium (comedorium le habría puesto yo); y así sucesivamente. En las ciudades, era muy habitual la vivienda de alquiler en edificios de varias alturas con ventanas y balcones, vamos, un pisito en el centro por 800 euros al mes.
En arquitectura religiosa, el tema les resbaló bastante. Si ellos tenían sus templos, sus tumbas, pero vamos, que na de na.
Y bueno, en escultura lo fliparon haciendo retratos tan naturalistas, que no sabias si te encontrabas con el César o con su puñetera estatua del saloncium de recepcium.